Lost in Translation

Uno de los fallos de la literatura son las traducciones. Pasa como con una historia que te cuenta alguien al que también se la han contado…a medida que pasa por la boca de más gente la historia se distorsiona, pierde su sentido original. Pasa también en el cine, la mayoría de películas americanas que vemos en el cine no tienen la traducción exacta del inglés.

Personalmente me fijo muchísimo cuando leo un libro o miro una película en cúal es su título original. Cuando empezé a escribir las entradas para el blog pensé en buscar información sobre si el título en sueco es el mismo que tenemos nosotros en la portada.

No me sorprendió que ninguno conservara su traducción literal del sueco, los tres títulos de la trilogia Millennium en español    o en catalán son mucho más extensos y descriptivos que en sueco o en inglés. “Los hombres que no amaban a las mujeres” es      literalmente en su edición original “Los hombres que odian a las mujeres”. La segunda entrega de la trilogia, “La chica que jugaba   con fuego”, ha pasado a ser en castellano “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. Y la última, algo parecido   a “Castillos en el aire” en el original, pasa a ser “La reina en el palacio de las corrientes de aire”.

Silvia Sesé, editora de Destino ha afirmado que el título en España tiende a lo literario, parando el puñetazo directo, “para jugar con los matices”. “Descubrimos a Larsson a través de las ediciones francesas de Actes Sud y seguimos su ejemplo. Creemos que cambiando el ‘odiar’ por ‘no amar’ y llevándolo al pasado conseguimos un toque más narrativo y evocador”, añade. Respecto al cambio de “Castillos en el aire” por el de “La reina en el palacio de las corrientes de aire”, Sesé explica: “Estuvimos hablándolo con el traductor y editor al francés, que leyó el manuscrito antes de que se publicara incluso en Suecia, y aseguró que en todos los casos se trata de títulos de trabajo del propio Larsson, que se descartaron en algún momento”, explica Sesé. La idea era transportar al lector a ese reino siniestro, a medio camino entre la fábula infantil y el adictivo thriller desencajado, en el que se tejen los misterios de Larsson.

Pese a las explicaciones de la editora de Destino, yo hubiera preferido que los libros conservaran el título original, el que les puso Larsson cuando entregó los manuscritos a su editorial. Cuando más fieles sean a lo que escribió Larsson mejor se entenderá lo que queria expressar. Además los títulos españoles resultan más enrevesados  y más fáciles de olvidar, te acuerdas que es muy largo pero no de su nombre exacto. Encuentro más acertado “los hombres que odian a las mujeres” que no que “no amaban a las mujeres” al igual que le veo más sentido al título original del segundo libro que no la traducción que nos a llegado.

Tanto Män som hatar kvinnor, como Flickan som lekte med elden y Luftslottet som sprängdes han quedado “lost in traslation” del sueco al español.

Laura Castel

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