Eva Gabrielsson

¿Como debe sentirse Eva? Una mujer que en los últimos cinco años a perdido al amor de su vida, a visto como él no ha podido disfrutar del éxito de sus libros (a los que tanto esfuerzo dedicó) y que está sumida en la batalla por la herencia de su marido con el padre y hermano de Stieg Larsson. Eva Gabrielsson, la mujer con la que Stieg compartió su vida, la que estuvo con el en el proceso de elaboración de Millennium no ha recibido ni una sola corona (dinero sueco) de los beneficios de los libros que ha ido a parar en manos del padre y del hermano de Larsson con los que Stieg no tenia relación (se crió con sus abuelos). Eva Gabrielsson afirmó en una entrevista: “Si supiera lo que me han hecho, se vengaría”. Pues Larsson pensaba quedarse los beneficios del primer volumen, los del segundo pensaba destinarlos a una asociación de mujeres maltratadas y los del tercero los quería para su revista Expo.

Eva mantuvo una charla con una periodista de la revista española Que Leer cuando la revista fue a Estocolmo a entregarle el Premio Qué Leer, que los lectores de esta revista concedieron a “Los hombres que no amaban a las mujeres”. A continuación reproduzco parte de la noticia publicada en la revista Que Leer en que se demuestra la bondad de Eva y porqué Larsson la eligió como su compañera de vida.

Gabrielsson con el premio Que Leer

Gabrielsson con el premio Que Leer

Advertida de que el Premio Qué Leer, que los lectores de esta revista concedieron a Los hombres que no amaban a las mujeres de su fallecida pareja Stieg Larsson, es una pesada escultura en bronce, Eva Gabrielsson se presenta, diez minutos antes de lo acordado, en la recepción del Hotel Clarion de la capital sueca con una amplia bolsa de ropa colgada del hombro. Cuando se le muestra el galardón, lo primero que hace es loar su diseño; tras sopesarlo, espanta las preocupaciones del periodista de que su acarreamiento la fatigue al asegurar que el día anterior lo pasó en el barco de unos amigos, teniendo que cargar durante un buen trecho con un ancla de veinte kilos. Este vigor físico encuentra una correspondencia exacta en la energía intelectual y la fortaleza mental que irradia por los cuatro costados. Basta pasar unos minutos con ella para que se revele como una mujer de conversación apasionada, principios sólidos y carácter batallador. Eva nos pasea por el multicultural y efervescente barrio de Södermalm, donde residía junto a Stieg y en el que sigue viviendo, escenario principal del ciclo Millennium, para cuya plasmación el escritor le pidió asesoramiento, ya que no en balde es arquitecta y especialista en urbanismo de Estocolmo, tema sobre el que está ultimando un libro. Nos muestra la todavía humilde calle donde nació Greta Garbo, cuyo padre vaciaba letrinas públicas, y se emociona al señalar las visionarias inquietudes medioambientales y el espíritu pacifista de los proyectores de una de las zonas del lugar. Cae una lluvia fina, pero ella no se detiene siquiera a colocarse la capucha del chubasquero; marcha con resolución mientras encadena cigarrillos, ejerciendo de guía de lujo con auténtico entusiasmo, clavando en el interlocutor sus melancólicos ojos azules. Gabrielsson colabora con un refugio para mujeres maltratadas y ahora se dirige a una mezquita a escuchar a un imán para ver si puede aprender algo de él o, por lo menos, comprenderle. “Stieg hubiera hecho lo mismo” asegura y en muchas de sus palabras se trasluce su deseo de perpetuar la memoria de su compañero sentimental continuando con el espíritu humanitario que los caracterizó a ambos. Con resignación (“así es la vida”) prefiere pasar de puntillas sobre el litigio que la enfrenta a la familia de Stieg en torno a los derechos de su obra (seguidores del novelista han abierto una colecta pública para recaudar fondos de cara a ayudarla con los costes legales, www.supporteva.com, pero sí que se le graba una expresión de puro gozo en el rostro cuando se le comenta la magnitud de la fiebre Larsson en España. “Increíble”, “Increíble”, repite por las húmedas calles donde iba a extenderse la serie que aman hombres y mujeres, y que ha tenido el resultado de acercar una cerilla a un bidón de gasolina.

Laura Castel

Enlace: Carta de Eva Gabrielsson a los lectores de Que Leer


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1 comentario

Archivado bajo Laura Castel

Una respuesta a “Eva Gabrielsson

  1. J.Castilla

    La trilogía de Larsson es fenomenal, además de ser una muy entretenida lectura deja muchísmas enseñanzas. Una de ellas es que la JUSTICIA no necesariamente coincide con LA LEY. El caso de los derechos de autor de sus libros es un ejemplo claro. ASi que hago una propuesta: PAREN DE COMPRAR LOS LIBROS DE LARSSON!!! Yo leí el primer volumen por internet, el segundo lo presté en la biblioteca de la universidad donde estudio y el tercero también lo conseguí en internet.
    No dejen que los IDIOTAS, AVAROS e INJUSTOS familiares de Larsson se queden con todo el billete y dejen desamparada a la única persona con derechos sobre los bienes del escritor. No vayan a cine a ver las películas, no las compren, bájenlas en la red. Pero no les den más dinero e esos egoístas que no tienen ningun derecho; y por supuesto si pueden y les nace hagan aportes a la causa de Eva.
    Solo una propuesta!

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