Perfil: Kalle Blomkvist

Michael Blomkvist, “Kalle” para los amigos es el protagonista masculino de la trilogía Millennium, pero el atractivo y fuerza del personaje de Lisbeth hace que libro a libro se vaya diluyendo para ser el secundario principal y ceder el protagonismo absoluto a Lisbeth.

Pero hay dos Michaels en Millennium: uno el del libro y otro el de la película. Aunque siempre me pasa que cuando veo una película después de leerme el libro todo me parece descafeinado desde los personajes hasta la trama, en Michael me parece muchísimo más. Digamos que el Michael del libro pasa a ser una gota de café en un vaso de leche.

El Kalle Blomkvist que me he imaginé cuando leí “Los hombres que no amaban a las mujeres” es un tipo periodista de raza, curtido en mil batallas y que lo daría todo por una noticia que le haga investigar y descubrir los trapos sucios de los grandes empresarios y financieros que mueven los hilos de Suecia. También es un hombre con principios y sentido de la justicia, que lucha por las causas justas aunque a veces por estas causas tenga que dejar de lado sus principios. También es un hombre hecho a sí mismo y que le da una gran importancia a la vida profesional. Junto a su socia Erika a creado una importante revista a la que le dedica gran parte de su vida y su tiempo.


Físicamente me lo imagino como un hombre alto y guapo, al que se le nota en la piel su edad y todo lo vivido, pero que precisamente por eso, desprende un gran atractivo físico. Es lo que popularmente se llama un “maduro atractivo” con el que te puedes pasar horas sólo escuchando su vida y sus vivencias que en ningún momento le hacen parecen un presuntuoso y arrogante, sino más bien lo contrario.

Todo esto no lo he encontrado en Michael Nyqvist, el actor que le interpreta, no me parece el actor adecuado para el personaje. Además tal y como lo ha caracterizado el director y los diálogos que le ha dado no han reflejado al Kalle de Larsson.

El Michael de la película no se parece en nada a la descripción anterior de Michael. Empezando por su físico; me lo imaginaba más guapo y desprendiendo un atractivo que Nyqvist no le da. Por no tener atractivo no lo tiene ni con las mujeres, no refleja esa faceta de conquistador y ligón encantador. Además, ninguno de los rasgos de su personalidad se reflejan: ni la de periodista de raza ni justiciero de las causas perdidas.

Puede que el problema sea que 145 y 129 minutos no pueden suplir a 665 y 749 paginas. Es la magia de los libros.

Laura Castel

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