Millennium: ¿Buenos libros o puro marqueting?

Cuando al escritor Noah Gordon les preguntaron si existía la formula para escribir un superventas, harto de escuchar siempre la misma pregunta, respondió: “Reconozco que poseo un método para escribir mis libros. Está inspirado en un hechizo mágico, que recibí de un mago cuyo nombre no es Harry. Es el siguiente: coge una pizca de un fuego extinguido hace mucho tiempo. Se vierte en una taza de agua cogida de un charco de la calle tras una lluvia intensa. Se añaden tres pelos arrancados por una soltera de la cola de un caballo gris. Se deja madurar la mezcla tres días con sus tres noches y se añade cera de una vela vieja. Se escupe tres veces en la taza. Se agita bien la mezcla. Se arroja a un inodoro y se tira dos veces de la cadena. Luego se sienta uno frente al ordenador y trabaja muy, muy duro”.

Stieg Larsson con solo tres libros se ha colado en la lista de los escritores “superventas”. Cuando un escritor está en esta lista enseguida surgen voces (muchas veces de otros escritores que venden muchísimo menos) que cuestionan que el libro sea bueno sólo porque se vende mucho.

En mi opinión no es este el caso de Stieg Larsson. Puede que sí existan autores “superventas” que ya se han creado un nombre y legiones de seguidores, y se han acomodado. Saben que sus libros se venden con a+b+c + unas pocas variables y que cuando alguien no sabe que regalar coge su libro en la librería porque les suena su nombre y seguro que queda mejor con un libro de un autor famoso que con uno que no lo es. Pero esto nos pasa con todas las artes, desde la música hasta la pintura.

Es por ello que Stieg Larsson aunque sí que es un “superventas” porque ha vendido millones de libros, no lo es en el sentido negativo del término. Cuando Larsson se pasó años leyendo, formándose y preparándose para escribir un ciclo de diez libros de la serie Millennium no pensaba que podrían llegar a tener la repercusión que han tenido.


A Millennium le ha ayudado una gran estrategia de marqueting por parte de su editorial, también ayudada por los medios de comunicación. Pero no tengo dudas que si no fuera un buen libro nadie hubiera comprado el segundo ni el tercero. Puede que mucha gente comprara “Los hombres que no amaban a las mujeres” por su fama, pero no somos tan tontos como para comprar el segundo y tercer tomo sólo porque hemos oído que son muy buenos. Cuando se vendieron 200.000 ejemplares de “La reina en el palacio de las corrientes de aire” en los primeros días de salir al mercado era porque quienes lo compraron se habían leído los dos anteriores y les habían gustado. Si no nos gustó el primero no volveremos a caer, dos veces más, sobretodo porque esas “caídas” cuestan 22€ cada una y en estos tiempos de crisis no estamos para permitirnos estos lujos.

Laura Castel

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