El mundo de las pantallas y el control

Todos conocemos el famoso programa de televisión Gran Hermano o Big Brother, nacido en el Reino Unido. Se trata de un reality que se basa en encerrar a un número determinado de personas en una casa en la que deben convivir durante un tiempo, en el que estarán controladas las 24 horas del día mediante numerosas cámaras de televisión.

¿Es quizás este programa un avance del mundo que nos espera en el siglo XXI?¿Un mundo formado por la vida virtual, basada en ojos que ven y las pantallas que muestran?¿Un mundo regido por el control de unos ojos que no dejarán de observarnos en ningún momento estemos donde estemos?

Decíamos que el famoso reality nació en el Reino Unido, y es que en este país, en el año 2003, existían 55 cámaras de vídeo por habitante en la calle. Pero no hace falta irse tan lejos: hoy en España las podemos encontrar en comisarías, párkings, tiendas, en la misma calle (delante de edificios importantes como el Congreso de los Diputados), discotecas, entre otros. Y quién sabe lo que se hace con esos vídeos.

La cuestión es que siempre ha existido el control del ciudadano por parte del estado (¡ya que es necesario para poder convivir en paz!), pero también es verdad que este control no ha dejado de evolucionar y, cada vez, de una forma más acelerada.

Esto lleva a que nos formulemos las siguientes preguntas: ¿Hasta dónde llegará esto? ¿Terminaremos viviendo en un mundo formado por estos ojos que todo lo ven y esas pantallas que todo lo emiten?

Como comenté en algún escrito anterior, Stieg Larsson hacía referencia, indirectamente, a esta cuestión. Muestra el mundo de la informática como una base de datos sin fin y lo materializa con una experta en esta tecnología. Introduce también conceptos como el de estado corrupto y, como consecuencia, el de la no garantía de seguridad de los ciudadanos. Con ello, creo que insinúa que estamos en un mundo en el que, o investigas tú o nadie lo va a hacer por ti para garantizar tu seguridad.

En cierta manera, Larsson nos autoriza para que nos saltemos las normas con el fin de proteger nuestros derechos colectivos. Pero para ello deberemos vulnerar algunos derechos individuales, con la finalidad de crear un estado transparente y una sociedad policía que lo controle constantemente.

Por tanto, sí que existe cada vez un control más feroz del estado hacia la sociedad. Y no sabemos hasta qué punto llegará. Pero lo que está claro es que podemos evitar este posible mundo futuro conocido como el Gran Hermano haciendo lo que nos propone Larsson: dejar al estado que controle, pero controlarlo a él también.

Clara de Melo Ponce.

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