Archivo mensual: diciembre 2009

¿Vivimos en una carcel de cristal?

Cámaras de vigilancia en muchas calles de las grandes metrópolis, en bancos, organismos públicos, empresas privadas, casas particulares,… casi podemos reconstruir el día a día de un urbanita solo con todas estas filmaciones. Pero la pregunta cada vez que una nueva ciudad dice que instala cámaras de vigilancia en el centro de la ciudad para la seguridad de sus vecinos es la misma: ¿de verdad sirven para protegernos o sólo son uno más de los sistemas de control del gobierno?

De primeras yo no estoy a favor de que cada vez más lugares tengan cámaras de vigilancia, sobretodo los lugares públicos puesto que no pueden solucionar nada en el mismo momento que ocurre ( si la policía) pero por otra parte sí que ayudan a identificar a los culpables y a tener pruebas contra ellos. Véase el caso de la mujer a la que prendieron fuego en un cajero y muchos sucesos más. Pero el problema está en donde ponemos el límite, porque sucesos ocurren en todos los sitios y a todas horas. ¿Ponemos cámaras en todos los lugares susceptibles? ¿Pero cuales son esos lugares? ¿Ponemos más que menos, por si acaso?

Yo, como ciudadana honrada la verdad es que ni me inmuto cuando veo una cámara, no me preocupa porque sé que no voy a hacer nada malo, es más seguro que la mayoría de las veces que me gravan ni las veo porque no me fijo. Por eso no me molesta que estén en ciertos lugares en donde pueden ser muy útiles, lo que me preocupa es la obsesión que estamos teniendo con la seguridad y que creemos que podemos solucionar con una cámara, hasta donde podemos llegar por “nuestra seguridad”.

Pues el límite, el decidir donde va una cámara o no, lo deciden “cuatro” personas y después somos millones los que pasamos delante de ellas.

Además más que la grabación en sí, también me preocupa qué hacen con las imágenes y si las personas que las controlan tienen una capacitación específica para ello. Supongo que debe haber una normativa al respecto que debe variar según el país, pero esas imágenes que nosotros hemos cedidos por “nuestra seguridad” pueden acabar al igual que nuestros datos en malas manos.

Es por ello que sí que debería haber una mayor preocupación sobre donde se ponen las cámaras, un cierto debate social sobre si creemos que en ese lugar una cámara puede ayudar.

Laura Castel

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Comentari de les classes

Quan vaig elegir l’assignatura de “Seminari de Qüestions d’Actualitat” no u vaig fer ni per l’assignatura, ni pel professor ni pel temari. La veritat es que no sabia ni de què anava ni qui la donava ni què anava a estudiar, l’unic que tenia clar es que tenia un bon horari i m’ajudaria a completar els crédits que em resten de les assignatures optatives.

Amb lo liada que anava els primers dies de classe ni em vaig parar a pensar en tot això, sempre amb l’excusa que si no m’agradava podia canviar-la per una altra.

A més el primer dia de classes, entre buscar el numero de l’aula i vore que estava al xalet vaig fer tard. Al entrar a la classe tota fosca vaig vore que estaven mirant un vídeo que parlava d’uns crims, del Charles Manson i la secta de “La Familia”.

Després del ensurt inicial i que el professor ens explicara en què consistiria l’assignatura la cosa ja va millorar. La classe giraria al voltant de la saga Millennium de Stieg Larsson. Com que al estiu m’havia llegit els dos primers llibres i m’anava a començar el tercer dons em va agradar.

De les classes destacaré que man paregut molt interessants els power points encara que el professor els passava molt rapit i no donava temps a assimilar-los. A mi no em donava temps a copiar el text i al mateix temps escoltar el que explicava el professor. També man agradat les preguntes que ens feia el professors en els últims minuts perquè relacionaven el que havíem fet en classe i la nostra vida personal. Sobretot perquè feien reflexionar sobre aspectes de la vida que en el dia a dia no em plantejava.


Respecte al professor Perceval, ha sigut una sorpresa molt agradable. Hem sonava el seu cognom com a professor però no tenia referències, ni bones ni dolentes. Desprès d’unes quantes classes puc dir intuir que és un bon professor tot i que m’agradaria poder-lo escoltar en les classes. Com e dit abans, al tenir que estar tota la classe copiant els power points no deixa temps a apreciar el que diu i crec que el que resultaria més interessant de la classe no es “com han evolucionat els crims al llarg de la història” sinó poder discutir tots a classe després d’una explicació oral (sense pp.pp) del professor Perceval. Intueixo que es un home reflexiu i amb moltes idees que aportar sobre el que deixa la saga Millennium però que no ens ha pogut explicar per falta de temps. Crec que moltes vegades l’assignatura s’ha quedat en la part exterior de la saga de Larsson i no ens hem parat a desenvolupar un a un tots els punts que s’enumeraven als pp.pp. Des del meu punt de vista, és això el més interessant d’una assignatura que gira al voltant d’un llibre, aprofundir un a un en tots els punts del llibre i no sols anomenar-los.

Tot i això l’assignatura hem pareix molt interessant i amb un tema ben triat. Moltes vegades fem assignatures gens interessants i que no s’apliquen a la realitat, en canvi en aquesta s’ha aconseguit unir la docència i un llibre d’última moda que tots hem llegit.

En resum una assignatura 100% recomanable, interessant i entretinguda.

Laura Castel

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Perfil de Lisbeth

De tots els personatges de les tres novel·les de Stieg Larsson no tinc cap dubte en elegir a Lisbeth com el meu personatge preferit. Lisbeth es diferent a totes les protagonistes dels grans bestsellers que cada any inunden les llibreries. I es aquesta diferència la que la fa diferent.

Lisbeth es la classe de noia que en un principi no cau bé però que quan la tractes més de 10 minuts canvies d’idea i et roba el cor precisament per això, perquè no té cap intenció de fer-ho. No va de simpàtica, ni d’amable ni de divertida, va d’ella mateixa i això es molt millor que simpaties fingides.

Lisbeth es una heroïna diferent. De primeres pel seu físic: baixeta, molt prima, punki, vestida sempre de negre,… i segon pel seu passat. Es una noia que a patit molt en la seua infància i joventut, cosa que a forjat el seu caràcter. Totes aquestes vivències han fet que tingui un sentit de la moral propi que la farà jutjar les coses segons el seu propi parer.

No ha tingut res fàcil a la vida i tot el que ha aconseguit a sigut gràcies a ella mateixa, es autodidacta en la vida.

De tots els personatges de Millennium es el que més sorprèn ja que el perfil de personatges com Mikael o Erika els hem vist en retratats en altres llibres sols que en diferent nom.

Laura Castel

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La libertad individual y el Estado

La libertad individual y el Estado Casi al final de la segunda parte de la trilogía de Millenium, en La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, Holger Palmgren, el primer tutor de Lisbeth Salander, sorprendre a Armasnky con una conversación en la que el antiguo jefe descubre su “visión libertaria del ser humano” Y lo hace con respecto a la actitud independiente de Lisbeth, que trata de solucionar y controlar su propia vida, tomar sus decisiones en base a sus principios y normas morales. Palmgren, abogado ético, inteligente, que ha trabajado para el sistema social y médico sueco no llega a esta conclusión y a defender esta postura en base a un racionamiento teórico. A mi entender, lo hace a partir de que conoce y averigua los secretos más duros de la vida de Lisbeth. El primer tutor admite que el “Sistema” no ha podido llegar a defender a la chica, no la ha tenido en cuenta, no la ha escuchado. El sistema se ha concentrado en seguir sus propios protocolos, por una parte; y además, en el propio sistema ya existen corruptos –morales, éticos, materiales- como Teleborian o el segundo tutor, que se benefician de estar metidos en el propio sistema para abusar de él –y de Lisbeth, por extensión. Palmgren parece entender esta desfiguración del sistema. Y de hecho admitir eso mismo ya es un paso para poder llegar a solucionar sus deficiencias. Aunque el primer tutor de Lisbeth va más allá, éste defiende la libertad individual del ser humano como sujeto único que puede tomar decisiones aunque estas no estén incluidas dentro de las normas sociales o las leyes establecidas. Se entra aquí en el debate de la libertad individual frente a la colectiva y la pregunta de ¿es siempre justo el Estado? ¿es lícito saltarse las normas y leyes sociales en pro de un fin de supervivencia del propio individuo?

Personalmente no soy capaz de saltarme casi ninguna normas. Sin embargo entiendo que hay situaciones, las límite, que probablemente requieren ignorar las reglas. Y se dice aquí eso mismo desde mi cómoda posición de ciudadana que no ha llegado a vivir ninguna de esas situaciones. Entiendo que la grabación con cámaras, en la calle, supone en muchos casos una invasión de la intimidad; pero en el caso del chico que agredió en el metro a una inmigrante aquella grabación ayudó a identificarle y detenerle. Y lo mismo ocurre con aquel otro chico que en el tren acuchilló a un seguidor de un equipo de fútbol y acabó con su vida. Prefiero arriesgar una parte de mi privacidad si así se consigue mayor seguridad. Este argumento es conservador, y lo lamento, pero en situaciones límite, como la vida y seguridad de alguien, casi no tengo dudas.

El problema está después en quién controla al controlador, que requiere un debate extensísimo. Hay que tener en cuenta que el estado controlador tiene en su seno corruptos, y debe haber igualmente mecanismos de control para ellos. Incluidos los medios de comunicación, que también pueden ser controladores, deben ser cuestionados y criticados si, como el caso del señor acusado y señalado de Canarias, resulta que abusan de su poder y no respetan la imagen o la presunción de inocencia.

En el caso particular de Lisbeth entiendo que intentara matar a su padre rociándolo de gasolina, lo entiendo, no lo aplaudo pero Lisbeth intenta proteger a su madre, que yace inconsciente en el suelo por la paliza de su padre. Salander consigue detener así a su progenitor, que ha abusado de su madre durante toda su vida. Es similar a lo que ocurre con su segundo tutor, Lisbeth inventa una venganza que logra detener sus abusos sexuales y maltratos. Entiendo su actitud, pero, aclaro, no la aplaudo. Si la forma violenta de Salander en estos dos casos es para proteger su vida o la de su madre, que ni el Estado ni la policía pueden proteger, en última instancia, no veo que Salander tenga otra opción, es “defensa propia” –suya o de su madre. Pero sólo defenderé esta opción si realmente es la única manera de defenderse a sí o a su familia. Entiendo que un padre o madre mate a otra persona si en un momento dado hay alguien que quiere atentar contra su hijo. Ahora bien, el encarnizamiento posterior, que en algún momento lo hay, 2º. Tutor, no lo incluiría en ese atenuante.

La venganza de Salander hacia todo aquél que abuse de ella, sea sexual, física o psicológicamente, no me veo capacitada para escudarla, porque la espiral de violencia que genera puede llegar a ser imparable. Y su intrusión a través de la red en la privacidad de los individuos sólo la justifico si es un medio –el único eficaz y el último- para detener una red de prostitución, un atentado inminente o una red de pederastia. Sólo como única, última, insustituible opción para llegar a la verdad y en casos tan delicados como estos citados. Cristina González Pilar

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Las clases del profesor Perceval

No deja de ser gracioso que un profesor se queje de que no opinemos sobre él y sus clases en el blog. Al principio, cualquier estudiante al que le planteen hacer ese comentario que, además, va a ser leído por el profesor, pensará: “Pues escribo que es genial, gracioso, que aprendo mucho en sus clases y que es el mejor profesor de la facultad sin duda”. Pero ese no es mi caso, yo voy a dar mi opinión tal y como la pienso.

En primer lugar, quiero haceros saber que es la primera vez que tengo a José María Perceval como profesor en la Facultad, a pesar de que enseña más de una asignatura. Por otra parte, tengo la influencia de mi hermano, que tiene un año más que yo y que también ha cursado Periodismo: él tuvo a José María en primero de carrera y en cuarto, en el último caso en el mismo Seminario de Cuestiones de Actualidad. Pues bien, desde que lo tuvo, no dejaba de decirme: “Papi Perceval es el amo, es un hombre súper sabio, sabe de todo y encima explica con gracia”, de modo que yo, como seguidora de mi hermano en la carrera, siempre tuve curiosidad por saber cómo era ese famoso “Papi”, al que tanto amaba.

No sé si ha sido por cuestiones de destino, pero no llegué a tenerlo nunca hasta que, a falta de dos créditos para completar la licenciatura, mi hermano me recomendó el seminario, junto con el profesor, claro. Y como siempre, yo seguí su consejo.

Así pues, el primer día de clase de esta asignatura fui contenta, sabiendo que iba a tener al supuesto “mejor profesor” de la facultad. Pero me llevé una sorpresa cuando entré en su primera clase: nos puso un vídeo del programa Cuarto Milenio, de la cadena Cuatro, en el que aparecía sangre, muertes, asesinatos…vamos, todo eso que a mí me repugna. Seguidamente, el profesor describió el tema del seminario: Millenium que, a pesar de ser conocidísima [la trilogía], yo no sabía ni qué era, pero no me gustó su presentación. Con todo ello, empezamos mal la asignatura: con un tema que no es de mi agrado y con un nombre que todo el mundo conoce menos yo.

Por otra parte, faltaban las clases del profesor. Son clases amenas, en las que Perceval desarrolla una especie de monólogo formado por un discurso sobre el tema y decorado con muchos ejemplos y algún que otro comentario gracioso que atrae al alumno. Por lo tanto, el profesor sabe dar un buen discurso que llama la atención del alumno y que, además, le divierte.

El discurso, además, va acompañado de un powerpoint que ayuda al estudiante a seguir el tema. Inicialmente, al no conocer lo que era Millenium, no me enteraba de nada, pero al leer el primer volumen de la trilogía y ver la primera película empecé a encontrarle su sentido al tema y, a pesar de no ser una lectora apasionada de la novela negra, me ha acabado gustando el tema del Seminario.

Como decía mi hermano: “La verdad es que no te ha tocado el mejor tema, pero deja que pase el tiempo y ¡ya verás como te acabará gustando!”. Y así es. Todo empezó bastante mal, pero ha terminado ayudándome a conocer algo tan famoso como Millenium, me ha ayudado a aprender a saber cómo funciona un blog (aunque no os lo creáis yo en mi vida había creado ni comentado un blog) y me ha permitido conocer al “Papi” Perceval, un profesor que podríamos definir como diferente a los demás, sabio, con experiencia (hay que ver cómo desarrolla sus discursos) y que acaba agradando a sus alumnos por esa chispa que le da a la clase, siempre graciosa.

En definitiva, no el mejor profesor de la facultad (a pesar de que para mi hermano sea un Dios), pero sí un gran experto en la docencia y en cualquier tema que se le ocurra plantear a una. Todo un personaje.

Clara de Melo Ponce.

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Seminario cuestiones actualidad

Si bien es cierto que la primera de la clases del Seminario de J.M.Perceval me sorprendió de manera, como lo diría, ingrata por el tema y el contenido (No había leído Millenium, ni veo películas de miedo, no me gusta la sangre, no puedo siquiera visualizar la violencia, etc.) y me dieron ganas de “abandonar” la asignatura porque dudaba de mi escaso bagaje sobre algunos de los temas que se tratan y por mi carácter (es lo que hay, ya lo he asumido); después de reflexionar sobre esta primera clase me lo planteé precisamente como una manera de aprender sobre un ámbito que intento no cuestionarme. Y la tesis de su primera clase: (más o menos) que las sociedades occidentales democráticas basan parte de su poder en el miedo y sobre cómo se ha creado en el imaginario colectivo de sus sociedades ese miedo me hizo recapacitar sobre eso mismo.

    Después, respecto a las clases, con honestidad me interesan, me hacen recapacitar y pensar en temas que raramente me he planteado y los power points que se exponen en ellas me resultan originales. Eso por un lado. Por otro, lamento en ocasiones la rapidez de las exposiciones y el paso de los pp. que no sigo con la atención que requieren teniendo en cuenta que reflexionan sobre aspectos tan actuales e importantes hoy en día. Aunque, y esto es lo más importante: por supuesto, este seminario ha reactivado mi capacidad crítica para el sistema y ha disminuido mi nivel de ingenuidad. De la lectura de Millenium, por su parte, lo que más valoro es haber conocido a esos personajes -aunque la crítica diga que están llenos de tópicos- y la historia periodística que se narra; y es destacar la figura de las mujeres que aparecen en las novelas, fuertes, valientes y seguras de sí.  Cristina González Pilar

Cristina González Pilar

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Los límites de la libertad

Como institución de referencia, la Real Academia Española define perfectamente lo que es la libertad en su primera entrada: “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”. Fantástico. La propia definición, paradójicamente, nos explica que la misma libertad también tiene límites.

Después de nuestras experiencias personales, hemos podido comprobar que la libertad individual tiene límites. Y éstos empiezan con nuestras propias actuaciones, con lo que decimos, que afecte a otras personas agrediéndolas, privándolas de sus derechos o de sus propias libertades.

Un caso que sucedió no hace demasiado tiempo fue el secuestro de El Jueves, que aunque supuso una publicidad muy valiosa para la publicación, sigue siendo un caso en el que entra el principio de la libertad de expresión y un delito recogido por el Código Penal como es el atentado al honor de una institución en nuestra democracia como la Monarquía.

Un ejemplo como el anterior muestra como todos tenemos unos derechos individuales que están limitados por los colectivos. Es decir, que yo puedo expresar mi opinión sobre un tema concreto, siempre que no agreda ni insulte a nadie. Y así sucede con todos los derechos que, a pesar de estar garantizados, tienen unos límites que garantizan el bienestar colectivo.

Sin embargo, a parte de los límites que los derechos colectivos imponen a los derechos individuales, hay otros elementos que forman parte de cualquier sector de la sociedad que limitan, aún más, la libertad individual.

Los más significativos son la religión, la clase social y el sexo. Somos conscientes de que cada sociedad es distinta, ya que tiene unas costumbres, una religión, unas normas, que marcan las formas de vida de cada lugar. Con ello, en Occidente nos llama la atención, por ejemplo, que las mujeres, por el hecho de serlo, estén tan infravaloradas en sociedades como la musulmana. En algunos casos, y hasta hace muy poco, la mujer sólo servía para garantizar la reproducción de la sociedad. Para nada más.

Éste es un límite que, aunque ellas no sean conscientes de ello (o sí), hace que su vida se base en el cuidado de la casa y de los niños. No sirven para la vida social, sino únicamente para la vida privada.

La clase social es otro elemento que marca diferencias y que define límites. Por ejemplo, una cosa tan sencilla como la de viajar en avión: los que tienen más dinero pueden optar por volar en clase business o en clase turista. O personas que tienen un nivel económico limitado tienen que optar por trasladarse diariamente en transporte público, y no en coche o en moto, por ejemplo. Por lo tanto, el nivel de renta de cada uno, limita sus formas de vida.

Hay más elementos que limitan aún más nuestra libertad, pero los que hemos comentado son los principales. Por lo tanto, aunque parezca una paradoja, somos conscientes de que si queremos una libertad colectiva, debemos limitar la individual.

Clara de Melo Ponce.

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