Métodos de ejecución de la Pena de Muerte

“De la horca a la silla eléctrica y de ahí a la inyección letal: ¿Cuánto más van a disfrazarlo? Y cuanto más lo disfrazan más feo es”.

Cita de Scott Blystone, condenado a muerte y recluido en Pensilvania en 1997.

 

En los Estados Unidos, los presos sometidos a un juicio atraviesan un largo proceso desde su detención hasta que reciben la sentencia. En el caso de ser condenados a la Pena de Muerte, las opciones de morir son varias.

Inyección letal: es el método de ejecución más utilizado en los EE.UU en la actualidad. Consiste en atar al condenado a una camilla e inyectarle tres drogas (actualmente, en Ohio, se ha descubierto que se puede realizar mediante una sola droga) por vía intravenosa. Se desnuda al preso, se le ata por las muñecas, pecho y tobillos en una sala; se le coloca un estetoscopio y unos electrodos para controlar su corazón; y se le introducen dos vías, una en cada brazo. Finalmente, se le cubre con una sábana.

Una vez llegado el momento, se introducen tres elementos químicos: el sodio de Thiopental, para llevarle a la inconsciencia; el bromuro de Pancuronium, para detener la respiración; y el cloruro de potasio, que detiene el corazón.

Aunque se suele afirmar que el proceso es prácticamente indoloro, algunos casos demuestran que puede ser penoso para el condenado.

Electrocución: se ata al preso en una silla, se le colocan electrodos de cobre húmedos en la cabeza y en las piernas. Los órganos internos del cuerpo se queman. Habitualmente, el prisionero salta hacia delante intentando liberarse de sus ataduras cuando recibe las primeras descargas. El cuerpo cambia de color, la carne se hincha e incluso a veces llega a arder. El preso puede llegar a defecar, orinar y vomitar sangre. La muerte se produce por parada cardiaca y respiratoria.

Ejecución por gas: el preso es atado en el interior de una cámara de acero herméticamente sellada. Tras la señal, se abre una válvula que libera ácido clorhídrico. Una segunda señal indica la introducción de tabletas de cianuro de potasio en el ácido, produciendo gas de hidrocianuro que impide que la sangre transporte oxígeno. El sujeto se queda inconsciente a los pocos segundos si respira profundamente. Tarda algo más si contiene la respiración. Por regla general, la muerte le sobreviene a los seis u ocho minutos. Tras confirmarse la defunción, la cámara es evacuada a través de filtros neutralizadores.

Ahorcamiento: El prisionero es pesado antes de la ejecución. Unas tablas elaboradas en Inglaterra durante el siglo XIX determinan la relación entre el peso y la forma de ahorcamiento, lo cual prácticamente asegura la muerte instantánea y el mínimo dolor. Si se hace correctamente, la muerte sobreviene tras la dislocación de la tercera o cuarta vértebra cervical.

Pelotón de fusilamiento: Un pelotón de cinco hombres se coloca frente al preso. Uno de ellos dispara con una bala de fogueo. Por este motivo, no se puede determinar quiénes han sido realmente los ejecutores de la pena. Así se evita el sentimiento de culpabilidad.

Clara de Melo Ponce.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo 1

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s