El maltrato a los padres

Cada día aparecen en los medios de comunicación más casos de jóvenes que levantan la mano a sus progenitores. Son padres sometidos a la desobediencia, el menosprecio, a humillaciones y hasta a agresiones físicas, en los peores casos, por parte de sus hijos. Niños maleducados generalmente que, acostumbrados a permitirse gestos violentos desde pequeños, pueden evolucionar a otros más graves si no se corrigen a tiempo.

Los casos contabilizados son cada vez más elevados. Se trata de una generación de jóvenes que han sido criados con mucha menos disciplina y austeridad que la que recibieron sus padres cuando eran pequeños. Esos padres que, aunque en su infancia iban al colegio cargados de libros, ahora los veréis acompañando y recogiendo a los niños hasta y desde la puerta del colegio. Los mismos que acompañan a sus hijos a las actividades extraescolares. Padres que se comportan con los hijos como camareros y que frecuentemente renuncian a cubrir sus propias necesidades para que al niño no le falte el último móvil o el último ordenador.
Por algún motivo que no sabría decir, hemos pasado de la zapatilla en el culo y la regla en la mano, con los que se castigaba al niño pocos años atrás, a no tocarlos, no vaya a ser que presenten una denuncia por darles una torta. Además, si antes la educación era un compromiso de todos y cualquiera se permitía corregir a los menores, ahora nadie osaría llamar la atención a un niño por la calle. La educación ha pasado a considerarse responsabilidad exclusiva de padres y maestros.

Tampoco está en manos de padres y educadores el control de los mensajes que recibe el niño. En efecto, hay un antes del desarrollo de los medios de comunicación, cuando los niños escuchaban cada día los mismos mensajes, repetidos por los vecinos y familiares, y un después, donde nadie podría determinar cuántos mensajes recibe un niño, ni aun menos sus contenidos. Desgraciadamente, sí que podemos asegurar que gran parte de ellos son violentos y fomentan las formas más agresivas.
Son problemas nuevos que requieren soluciones diferentes, si es posible en la raíz del problema y en el contenido de la información. Una estrategia para evitar que siga aumentando el número de casos de padres maltratados.

Clara de Melo Ponce.

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